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Nuevos paradigmas en la valoración de la prueba en materia civil

Por: Luis E Gutiérrez

Somos herederos de un sistema jurídico decimonónico que se impuso en Europa tras la Revolución Francesa, y que tuvo su mayor momento emblemático con la promulgación del Código civil napoleónico de 1804, una conquista de la burguesía recién llegada al poder.

Este sistema, llamado civil law o simplemente sistema continental,  tiene como base la interpretación de la ley de forma literal o exegética, teniendo los juzgadores simplemente que aplicar la ley tal y como está escrita. De esta manera se intentaba que los jueces no tomaran decisiones arbitrarias, tal y como ocurría en el ancien régime. Para poder ilustrar mejor esta realidad histórica, se cuenta que en una ocasión, Napoleón, recibió la noticia de que el jurista francés Jacques de Maleville realizaría el primer comentario al Código civil, a lo que el célebre conquistador corso respondió: mon code est perdu! [1]

Pues bien, dentro que lo que es la valoración judicial de la prueba, en lo que respecta a los actos jurídicos[2], el sistema aplicable es el llamado tasado o legalista axiológico, en el cual es la ley, y no el juzgador, la que determina el valor de las pruebas. Así, el acto auténtico tiene mayor fuerza probatoria que el acto bajo firma privada, y este último tiene más fuerza que el testimonio.

Este sistema de valoración  jurídica persistió en nuestro derecho hasta el 10 de septiembre del pasado año, cuando nuestra Suprema Corte de Justicia emitió una sentencia que a nuestro modo de ver va a cambiar todo el sistema probatorio de nuestro país. La sentencia alude a que “… nuestro derecho y nuestra administración de justicia han evolucionado, destacándose la transformación del antiguo Estado Legal de Derecho en el vigente Estado Constitucional de Derecho…” y de igual manera se refiere a que el sistema de prueba tarifada vulnera esos  principios de justicia de dicho Estado, puesto que hace prevalecer la “verdad formal en perjuicio de la realidad de los hechos.” Por lo que la SCJ llega a la conclusión de que el sistema que debe imperar en materia civil debe ser el de la sana crítica o el de la libre convicción, ya que permite a las partes aportar los medios de prueba que entiendan pertinentes y al juzgador a apreciarlos de manera libre.

Como podemos observar, queda de una vez y por todas enterrado ese sistema de prueba tasado, que es un verdadero anacronismo en nuestros días, para pasar al sistema de la sana crítica, que a nuestro modo de ver es mucho más justo.

[1] MARTÍNEZ MUÑOZ, JUAN ANTONIO, El conocimiento jurídico, primera edición, Servicio de publicaciones de la facultad de derecho de la Universidad Complutense de Madrid, Madrid, p. 30.

[2] Debemos tener en cuenta que cuando se trata de hechos jurídicos aplica el sistema de libertad de la prueba.

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